Autora: Dra.Marta Moraes
Introducción
A propósito de un caso de empiema pleural bilateral donde el tratamiento con fibrinolíticos evitó la cirugía con anestesia general en un paciente joven con deterioro de la función ventilatoria secundario a un proceso infeccioso grave de origen pulmonar.
El interés del tema radica en que en nuestro medio no se utiliza esta opción terapéutica en forma rutinaria.
En este caso puntual los resultados fueron excelentes y no quedaron secuelas pleuropulmonares, lo que indica la efectividad del tratamiento.
Historia clínica
Hombre de 46 años, mal medio socioeconómico, trabajador rural.
Fumador intenso, no bronquítico crónico, etilista intenso, sin otros antecedentes patológicos a destacar.
M.C.: vómitos, diarrea y dolor en Epigastrio.
E.A.comienza 24 horas antes del ingreso con diarrea y vómitos agregando en la evolución, epigastralgia intensa.
Concomitantemente, tos y expectoración mucosa abundante.
Visto por médico, le indican Cefradina 1 gr i/v y lo envían para ingreso con planteo de:
_cuadro agudo de abdomen.
_neumopatía aguda comunitaria con máscara abdominal.
Niega chuchos de frío y sudoración. No se controló temperatura.
No presentó alteraciones de conciencia, no tenía signos de intoxicación alcohólica aguda.
Con el planteo de neumopatía aguda basal derecha, se inicia antibioticoterapia sobre la base de Ceftriazona 2 gr i/v cada 24 horas y Claritromicina 500 mg v/o cada 12 horas.
Se realiza radiografía de tórax que muestra:
A las 48 horas del ingreso comienza con fiebre en picos, presentándose al examen:
Vigil, bien orientado en tiempo y espacio.
Buen estado nutricional.
Polipnea de 24 respiraciones por minuto.
Fascies tóxico.
Bien hidratado; bien coloreado.
B.F.: caries grado III-IV.
L.G.: no se palpan adenomegalias.
P.P.: tórax de conformación normal.
A nivel de 2/3 inferiores de hemitórax izquierdo y 1/3 inferior de hemitórax derecho: vibraciones abolidas, matidez y ausencia del murmullo alveolo vesicular.
C.V.: ritmo regular de 90 cpm, ruidos bien golpeados, no soplos.
P.A.: 120/80.
Buen relleno venoso, buena perfusión periférica.
No hepatalgia.
Abdomen: dolor a la palpación de Epigastrio, no defensa, no visceromegalias.
El resto del examen físico fue normal.
Diagnóstico semiológico:
_síndrome toxiinfeccioso.
_síndrome en menos bilateral.
_síndrome canalicular exudativo.
Los planteos diagnósticos fueron:
1)NEUMOPATÍA AGUDA BILATERAL COMUNITARIA
2)DERRAME PLEURAL BILATERAL
Se realiza toracocentesis izquierda evacuándose 250 cc de líquido turbio.
Estudio citoquímico:
Líquido citrino, con gran coagulo de fibrina.
Glucosa 0,42 gr/lt;
Proteínas 44,3 gr/lt;
LDH 2510.
No se realizó Ph del líquido pleural.
Estudio citológico: sobre un histograma hemático se observan numerosos PMN, neutrófilos y macrófagos; no se realizó tinción de Gram.
Todo esto confirma el diagnóstico de derrame paraneumónico complicado.
Glóbulos blancos: 18.600(elemento a favor de la infección)
El cultivo del líquido pleural no desarrolló gérmenes(realizado bajo tratamiento antibiótico).
isto por cirujano de tórax, realiza drenaje pleural bilateral, utilizando un tubo de drenaje de 27 French.
Se mantienen antibióticos del ingreso.
En la evolución persiste febril, con leucocitosis (29.200), polipneico, con saturación de oxígeno(Sat. O2) de 81% con oxigenoterapia con máscara al 35%.
Dada la insuficiencia respiratoria, no ingería alimentos.
Con el planteo clínico y radiológico de persistencia del derrame pleural, se solicita TAC de tórax que muestra progresión y atelectasia.
Dado que se sospecha un componente atelectásico en las imágenes, se realiza fibrobroncoaspiración(FBA) con mala tolerancia ya que durante la misma el paciente presentaba un descenso en la Sat.de O2.
Se extraen secreciones bilaterales, abundantes, predominando a izquierda.
En este período de la evolución estaba en asistencia respiratoria no invasiva con BiPAP( ) con Sat. de O2 entre 81 y 90% con pO2 entre 48 y 59 mm de Hg y pCO2 entre 26 y 32 mm de Hg.
Luego de la FBA, la Sat.de O2 se mantuvo aproximadamente en 96%.
Destacamos que al ingreso presentaba niveles normales de proteinemia y albuminemia.
En la evolución presenta deterioro del estado nutricional con descenso de los niveles de albúmina(no se realizó apoyo nutricional)
Dada la persistencia del derrame, el cirujano decide, como opción terapéutica, la instilación de fibrinolíticos en la cavidad pleural.
Debemos analizar cuales eran las opciones terapéuticas y porqué se decidió por un tratamiento no convencional.
Frente al diagnóstico de empiema pleural debemos optar por: (1, 2)
Ø Cirugía convencional.
Ø Cirugía por videotoracoscopía asistida.
Ø Drenaje pleural más fibrinolíticos intrapleurales.
La cirugía es el procedimiento clásico.
Implica la realización de una toracotomía bilateral sucesiva con anestesia general, para evacuación del derrame y decorticación pulmonar.
Ello implica traslado del paciente a block quirúrgico; debido a la situación funcional y gasométrica que presentaba, se plantea que luego de la cirugía requerirá asistencia respiratoria mecánica invasiva con ingreso a unidad de cuidados intensivos.
Esto es así porque la gasometría previa presentaba criterios "borderline" para ARM invasiva definida sobretodo por afectación parenquimatosa y no por lo restrictivo del derrame.
El dolor en el posoperatorio también tiene un rol preponderante en el componente restrictivo.
Con este tipo de procedimientos se producen bacteriemias por la movilización de los focos pulmonares.
La videotoracoscopía se deja de lado porque requiere ventilación unipulmonar y con el síndrome funcional respiratorio que presentaba, no toleraría este procedimiento.
Por ello surgen los fibrinolíticos como tratamiento de elección.
Es un procedimiento no convencional en nuestro medio; evita traslado a block; no agrega agresión física puesto que los drenajes ya los tenía; sin efectos de remoción del foco; sin efectos sistémicos en el uso intrapleural. En la experiencia del cirujano tratante, este procedimiento es efectivo.(1) Se realizó estreptokinasa (STK) de cada lado durante 6 días (1° serie)
Se realiza radiografía de tórax de control que muestra persistencia del derrame a izquierda por lo que se decide realizar una segunda serie por 6 días de ese lado, con buena respuesta.
Se instila esptreptokinasa 250.000 unidades/día con posterior pinzamiento del tubo durante 2 horas.
Se agrega al plan antibiótico Doxicilina que se mantiene por 3 días no quedando claro el criterio utilizado, así como tampoco porque fue suspendida. En el cultivo bacteriológico del líquido de drenaje de tórax se observó al examen directo, abundantes polimorfonucleares, abundantes cocos Gram. positivos en cadena y diversos bacilos Gram. negativos.Frotis que sugiere la presencia de gérmenes anaerobios. El cultivo aerobio desarrolló Streptococcus alfa hemolítico("viridans")
Dada la presencia de anaerobios, se agrega Clindamicina que se mantiene por 20 días.
El cultivo de las secreciones bronquiales desarrolló Pseudomona Aeruginosa sensible a: Ciprofloxacina, Ceftazidime e Imipenem.
El paciente venía recibiendo triple plan antibiótico en base a Ceftriaxona, Ciprofloxacina y Clindamicina a pesar de lo cual continuaba con picos febriles, por lo que se suspenden estos antibióticos y se indica Imipenem 500 mg i/v cada 8 horas que se mantiene por 15 días. Con estas medidas, entra en apirexia, desciende la leucocitosis y mejora francamente la Sat. de O2.
En TAC de tórax de control se observa que el proceso pleural ha mejorado ostensiblemente sobretodo a derecha donde solo persiste una pequeña colección líquida.
antenía el deterioro del estado nutricional por lo que se indica albúmina parenteral que, sumado a dieta hiperproteica e hipercalórica, rápidamente normalizó los niveles de proteínas.
Luego de retirar los drenajes de tórax, persiste con importante componente parenquimatoso a izquierda y, luego de varios días en apirexia, comienza nuevamente con fiebre presentando al examen foco de estertores crepitantes en base izquierda por lo que se indica Penicilina cristalina 2.000.000 i/v cada 4 horas que se mantiene por 15 días.
COMENTARIO.
Tenemos varios puntos de discusión.
El primero y más importante, en el cual vamos a centrar nuestra discusión, es el uso de fibrinolíticos como opción terapéutica en el empiema pleural, evitando así la cirugía con anestesia general en un paciente con severa insuficiencia respiratoria, que seguramente en un posoperatorio requeriría asistencia respiratoria mecánica(ARM) invasiva, exponiéndolo a las posibles complicaciones de la misma.
Como vimos en la primer radiografía de tórax, este paciente ya tenía derrame pleural cuando ingresó.
Si los hallazgos clínicos sugieren la presencia de derrame pleural, debe tomarse una conducta activa, que comienza con la obtención de radiografías de tórax de pie de frente y perfil. Si las radiografías no muestran un derrame obvio, se debe realizar un correcto examen de ambos hemidiafragmas y de los respectivos ángulos costofrénicos y cardiofrénicos. Si estos no son visibles o el ángulo costofrénico está obliterado, se debe realizar una radiografía en decúbito lateral, con rayo horizontal. Si el derrame tiene en esta proyección un espesor de 1 cm o más, tiene indicación de toracocentesis diagnóstica.
Sabemos que el 30-50% de los procesos pulmonares bacterianos cursan con derrame pleural asociado, denominado derrame paraneumónico; y el 20% de los mismos pueden evolucionar a un franco empiema.
Frecuentemente estos derrames se resuelven con tratamiento antibiótico adecuado; no obstante, si progresa a estadios más avanzados, los pacientes requieren medidas terapéuticas de mayor complejidad y costo, como, colocación de un drenaje torácico o proceder al drenaje y decorticación por videotoracoscopía o cirugía convencional con toracotomía o drenaje pleural más la instilación de fibrinolíticos intrapleurales.
Es de fundamental importancia detectar esta complicación en el en estadio más precoz posible ya que su manejo apropiado suele detener la progresión de la complicación disminuyendo la morbilidad, mortalidad y los costos.
Cuando es un derrame pleural en cavidad libre, en general es suficiente con drenaje pleural con tubo fino y antibióticos sistémicos adecuados.
Este paciente presentaba en el momento de realizar el drenaje, signos radiológicos de tabicamiento que no pudieron ser confirmados mediante la TAC de tórax por la imposibilidad de trasladar al paciente para su realización ya que el centro donde era asistido no cuenta con tomógrafo.
En caso de realizarse un traslado, debía ser en ambulancia especializada y, como es sabido, las condiciones para oxigenoterapia no son las más adecuadas.
La TAC de tórax es un método mucho más sensible para detectar derrames pleurales paraneumónicos o empiemas (6) así como para guiar la inserción de un drenaje, aunque no es posible correlacionar los hallazgos de la TAC con las fases clínicas del empiema.
Es necesario aclarar que ningún estudio imagenológico sustituye la valiosa información que nos brinda el cuadro clínico y los datos derivados del estudio del líquido pleural a través de la toracocentesis. Por ese motivo y, dado el deterioro de la función respiratoria y el estado tóxico que hacía necesario el drenaje pleural bilateral guiados solo por la clínica y la radiología simple de tórax, es que se decide colocar tubos de drenaje en ambas cavidades pleurales.
El cirujano, al colocar el drenaje, trató de debridar digitalmente la cavidad pleural.
Luego de este procedimiento que logra mejoría parcial de la función respiratoria, se realiza TAC de tórax que confirma el tabicamiento.
Queremos destacar que la mejoría es solo parcial ya que el deterioro de la función respiratoria y el estado séptico se afecta más por la neumonía extensa bilateral que por lo pleural.
En este contexto, se debe optar por una terapéutica que logre mejorar la evacuación del contenido de la cavidad pleural ya que no se resolverá en forma completa solo con antibióticos.
Además, de no resolverse, dejará secuelas importantes como encarcelamiento pulmonar o paquipleuritis con pérdida de función.
La situación funcional del paciente, implicaba la decisión de realizar una cirugía con anestesia general o realizar un procedimiento que no implicara anestesia general, permitiendo evitar la asistencia respiratoria mecánica invasiva, que, de acuerdo a los parámetros funcionales, era inevitable en caso de anestesia general y cirugía convencional.
Ya hemos analizado los inconvenientes de utilizar la cirugía convencional o la videotoracoscópía.
Surge entonces, como opción más adecuada, la instilación de fibrinolíticos a través de los tubos de drenaje.
Esta técnica no se usa en forma rutinaria en nuestro medio y hasta el año 2.000 prácticamente no se usaron, a diferencia de otros países que sí lo hacen(incluso en niños)
A partir de entonces, el equipo quirúrgico tratante, lo realiza como opción rutinaria en pacientes seleccionados con resultados efectivos.
Para ello han confeccionado un protocolo y están realizando un trabajo prospectivo aún no publicado.(comunicación personal)
El procedimiento se realiza con estreptokinasa porque es la que hay disponible en Uruguay, a diferencia de otros países que usan urokinasa por considerarla más segura ya que los efectos adversos que puede producir son aún menores.
Tanto la estreptokinasa como la urokinasa son agentes trombolíticos existiendo otros como tPA. La estreptokinasa es una enzima purificada que se deriva del estreptococo beta hemolítico del grupo C, la cual convierte el plasminógeno en una enzima proteolítica: la plasmina la cual a su vez degrada los coágulos de fibrina y fibrinógeno.(3)
Los fibrinolíticos se usan habitualmente en: el infarto agudo de miocardio, tromboembolismo de pulmón y en algunos casos de trombosis venosa profunda de miembros.
Todos ellos pueden producir efectos adversos siendo el común a los tres agentes nombrados, los efectos sobre la crasis sanguínea pudiendo provocar sangrados.
La estreptokinasa, debido a su naturaleza antigénica y a su reactividad cruzada con infecciones estreptocócicas, puede provocar reacciones alérgicas, hipotensión y shock.
Con el uso de estreptokinasa intrapleural no se han presentado efectos adversos hasta el momento.
Existen estudios que confirman que la instilación de fibrinolíticos en la cavidad pleural a la dosis recomendada, no provocan cambios sistémicos significativos en la coagulación.(5)
Este paciente es un claro ejemplo de ello ya que la crasis se mantuvo normal en toda la evolución.
Con respecto a la dosis, 250.000 U/día diluida en solución salina es la dosis más frecuentemente utilizada. La dilución se realiza en volúmenes variables, desde 10 a 100 ml o más; cuando hay TAC se calcula por la misma, asimilando la cavidad a tratar con un prisma de base redonda y calculando su volumen.
Se demostró que con dosis mayores de estreptokinasa no se obtenían mejores resultados y con dosis menores no era tan adecuada la respuesta ni la mejoría local.(1,3)
A diferencia de la unanimidad de criterios con respecto a la dosis, el tiempo de pinzamiento del tubo es variable entre 2 y 12 horas.
En este caso fue de 2 horas que es el tiempo que indica el equipo quirúrgico tratante.
De todos modos, no existen diferencias significativas en los resultados con respecto al tiempo de pinzado.
Para valorar la buena respuesta hay que tener en cuenta: la clínica dada por descenso de la fiebre, mejoría de la función ventilatoria y del estado general del paciente; y la paraclínica dada por descenso de la leucocitosis, mejoría radiológica y tomográfica.
El patrón oro es la TAC(gold estándar)
Los parámetros de control en todo drenaje de tórax son: el volumen drenado, el aspecto del líquido y la bacteriología seriada del mismo.
Hay que tener en cuenta que los fibrinolíticos son irritantes de la pleura; por lo tanto es de esperar un franco aumento en la cantidad del drenaje.
No podemos dejar de mencionar la diferencia de costos al optar por los fibrinolíticos frente a la cirugía. El costo de un frasco de estreptokinasa de 750.000 U es de U$S 130 y un día de internación en CTI con ARM es aproximadamente U$S 1.000 a 1.500.
Uno de los factores a tener en cuenta cuando se opta por una terapéutica, es tratar de acortar al máximo el tiempo de internación. En general, el tiempo de internación de estos pacientes con neumonías graves no está definido por lo pleural sino por lo parenquimatoso por lo que no sería en este caso en particular, un elemento a tener en cuenta.
El segundo punto de discusión son los antibióticos empleados.
Si bien no es lo que centra la discusión de esta historia, no podemos dejar de hacer referencia a los mismos.
El tratamiento antibiótico es pilar fundamental en el tratamiento de la neumonía y del empiema.
Por lo tanto, debe ser indicado de acuerdo al germen aislado o en forma empírica de acuerdo a los gérmenes etiológicos más frecuentemente hallados en el medio(ya sea comunitario o nosocomial)(4).
Los más frecuentes son: Streptococcus pneumoniae, Staphilococcus aureus, bacilos Gram. negativos como Klebsiella, Proteus, Hemophilus y anaerobios sobretodo de la flora bucofaríngea.
En este paciente, que tenía una neumopatía comunitaria, el primer germen a plantear, por frecuencia, sería el Streptococcus neumoniae que es sensible a la Penicilina cristalina.
Pero, como además tenía factores de comorbilidad, lo indicado es una cefalosporina de tercera generación asociado a claritromicina para cubrir gérmenes atípicos(como Micoplasma o Legionella).Este plan se le indicó en segunda instancia al ingreso.
Sabemos que la Cefradina no es el antibiótico de elección en la neumopatía comunitaria.
De todos modos no creemos haya tenido incidencia en la evolución tórpida de este paciente ya que recibió una sola dosis.
Sí creemos que habría tenido incidencia el haber realizado hemocultivos y cultivo de expectoración previos a los antibióticos ya que, de aislarse un germen, es el responsable de la infección.
En el caso del Streptcocco neumonía, un número significativo de hemocultivos es positivo.
El cultivo del líquido pleural es probable que no desarrollara gérmenes porque llevaba más de 72 horas de antibióticos; esto es así en la mayoría de las series revisadas ya que en general cuando se hace diagnóstico de empiema el paciente lleva varios días de tratamiento con antibióticos.
Es llamativo el importante número de cultivos sin desarrollo en nuestro medio(más de 40-60%)en comparación con otros centros que sí cultivan el germen.
Es probable que esto suceda porque no se usan medios adecuados(por Ej. Medios enriquecidos) o por recolección inadecuada de la muestra.(4)
Es de destacar que en este caso en particular, donde al inicio del cuadro no se aisló ningún germen, se usaron múltiples antibióticos(incluso recibió Doxicilina por 3 días).
Esto lo consideramos inadecuado ya que, como es sabido, lleva a una selección de la flora del paciente con la posibilidad de infección por gérmenes oportunistas o intrahospitalarios multirresistentes.
Por lo tanto, consideramos acertada la indicación de los dos antibióticos del ingreso y luego se debió adecuar el tratamiento considerando fundamentalmente el importante componente parenquimatoso que mantenía la infección.
El otro punto que debemos considerar es la necesidad de indicación precoz de apoyo nutricional.
De este modo se puede evitar el "derrumbe"nutricional en un paciente con severo proceso infeccioso donde el síndrome funcional respiratorio le impide ingerir alimentos. Por la insuficiencia respiratoria, estaba en ARM con BiPAP siendo prácticamente imposible suspender la misma para alimentarse.
Es sabido que un paciente con buen estado nutricional tiene más chance de autolimitar la infección; por el contrario la hipoalbuminemia es uno de los criterios a tener en cuenta cuando se valora el pronóstico vital del paciente.
Además, de no ser efectivo el tratamiento con fibrinolíticos, el paciente debe ser sometido a cirugía con anestesia general para drenaje del derrame, debridamiento y decorticación para lograr buena reexpansión pulmonar.
Por lo tanto, no hay dudas de que este paciente debía recibir apoyo nutricional.
El más efectivo y seguro es la vía digestiva ya sea vía oral con suplementos proteicos, por sonda nasogástrica (SNG) o por alimentación enteral.
En este paciente con insuficiencia respiratoria secundaria a un proceso infeccioso, sería riesgoso la colocación de SNG ya que favorece el reflujo gastroesofágico y la posibilidad de aspiración de contenido gástrico.
La colocación de un tubo gástrico o yeyunal es una medida agresiva que generalmente requiere anestesia general y es potencialmente otra posibilidad de infección, por lo cual no sería la adecuada. Por todo ello, planteamos que se habría beneficiado de alimentación parenteral precoz. Este método no está exento de riesgos, pero con los cuidados de asepsia adecuados y la tecnología actual de preparación de una bolsa única y adaptada con exactitud a los requerimientos específicos de cada paciente, es poco probable que aparezcan complicaciones.
CONCLUSIONES
De acuerdo a todo lo expuesto concluimos que:
- El 30-50% de los procesos pulmonares bacterianos cursan con derrame pleural asociado, denominado derrame paraneumónico.
- El 20% de los mismos pueden evolucionar a un empiema pleural.
- El objetivo del tratamiento de un empiema es: combatir la infección pleural y lograr una buena reexpansión pulmonar con ninguna o el menor número posible de secuelas.
- Para ello contamos con medidas médicas y quirúrgicas.
- Las medidas médicas deben contemplar todos los aspectos básicos de la misma adecuando la alimentación, calmando el dolor y bajando la fiebre si es alta; y como base fundamental la antibioticoterapia precoz y con una adecuada elección del antibiótico. Para lograr este último objetivo se deben usar todos los métodos disponibles para conocer el germen implicado ya que los resultados del cultivo y antibiograma determinan el tratamiento específico contra el germen causal. De no ser así, se debe realizar tratamiento empírico sobre la base de los gérmenes más frecuentemente involucrados y que no difieren en las diferentes series publicadas.
- En las neumonías adquiridas en la comunidad los microorganismos más frecuentemente aislados son: aeróbicos en el 53%, anaeróbicos en el 22% y mixtos en el 25% de los casos. El Staphylococcus aureus y el Streptococcus pneunomiae están presentes en aproximadamente 70% de los cultivos de gérmenes Gram positivos aeróbicos.
- Con respecto a las medidas quirúrgicas, existen varias opciones terapéuticas:
1-los procedimientos con anestesia general: videotoracoscopía o cirugía convencional;
2-el drenaje simple con anestesia local y el uso de fibrinolíticos asociados, intrapleurales cuya técnica, dosis y tiempo de administración ya hemos discutido.
- Queda demostrada la efectividad del uso de fibrinolíticos intrapleurales en las diferentes series consultadas. Si bien en nuestro país no hay aún trabajos publicados, nos ha comunicado el equipo quirúrgico tratante resultados satisfactorios.
- Por todo lo analizado, concluimos que los fibrinolíticos deben usarse en el empiema pleural como opción terapéutica rutinaria en aquellos pacientes donde la anestesia general signifique un alto riesgo.
- No se pueden establecer pautas específicas y rígidas en el tratamiento del empiema. Es necesario individualizar los casos y escoger el tratamiento adecuado en el momento adecuado. El conocimiento de las alternativas es el que marcará los pasos para una terapéutica oportuna y efectiva con la mejor relación costo-efectividad.
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