EL SINDROME DE THOMAS (*)
Ricardo J. Sardi (1) y Horacio Fischer (2)
-Adhesión al Día Mundial de la Salud y a los Médicos, en la memoria del Dr. Carlos Finlay.
Mendoza, República Argentina.
(1) (2) Profesores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo (UNC)
Así como confiesa Michel Foucault que su libro “Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas” nació de la lectura de un texto de J.L.Borges (El idioma analítico de John Wilkins ), así también nació en Europa, a partir de la novela “La insoportable levedad del ser “ de Milan Kundera, y por identificación con su protagonista (el médico Tomás ), la convicción que se asiste a la instauración de una nueva enfermedad: “el síndrome de Tomás”.
La “enfermedad de Tomás “, es un trastorno de identidad profesional del médico cuyo síntoma cardinal es la pérdida de la autoestima. Le acompañan el desánimo y tedio en la labor diaria, ausencia de expectativas de mejoría y creencia de que solo en otro lugar es posible trabajar en una medicina con verdaderos fundamentos éticos y científicos. Otra característica muy relevante es que esta pérdida de identidad profesional se presenta en forma colectiva, y que en los paises de la Comunidad Europea y en U.S.A. se la comienza a considerar una epidemia.
A que se debe? En su etiología participan factores predisponentes y desencadenantes. Entre los primeros se destacan: educacionales (formación de pre y post grado poco acorde con la realidad), de la estructura sanitaria (repercución de la crísis del sistema de salud), del ambiente social (insatisfacción de la población con la atención de la salud que recibe).
Entre los factores desencadenantes.se citan: las expectativas afectadas y de ellas algunas como las científicas (falsa idea de la ciencia que conlleva el desprecio por la tarea diaria), afectivas (despersonalización del encuentro médico- paciente), de status (disminución del prestigio social del médico) e ideológicas (ubicación del médico en el papel de un espectador cansado ante el acontecer sanitario que se debate.
En una pugna entre sistemas de atención).
La mayoría de los profesionales afectados, incapaces de dar respuestas eficaces, se abandonan al ejercicio de una práctica cotidiana rutinaria, de mínimos incentivos, intentando encontrar, a manera de compensación, esos estímulos “vitales” fuera de la profesión.
Otros autores consideran más adecuado denominarla como “Síndrome de Tomás” al encontrarle un parecido con el “burn out” o “síndrome de desgaste”. Lo definen como una adaptación a la pérdida progresiva de idealísmo, objetivos y energía de las personas que trabajan en servicios de ayuda humana, debido a la difícil realídad de su ocupación. Maslach y Jackson describen el burn out como “un síndrome de agotamiento emocional, personalización deficiente de las relaciones humanas y reducción del sentido de la realización personal que ocurre frecuentemente en individuos que trabajan en servicios asistenciales y educativos”. Su “alta prevalencia se debería a las aspiraciones irreales de muchos profesionales, la falta de un criterio claro y contrastable para el éxito y los lógros personales, las bajas retribuciones con relación a otros sectores, la estratificación poco flexible en el trabajo, poca comprensión social y gran exposición a la consideración pública”.
Es conocido que las condiciones de trabajo inciden sobre el estado emocional del trabajador y no podrían ser una excepción (salvo que fueran robots) quienes se desempeñan en el sector salud.
Un reciente estudio llega a la conclución: “...que se trata tanto de un problema personal como de organización y que probablemente no solo afecte la calidad de vida del profesional sino que disminuya la calidad de la asistencia al paciente e incremente los costos asistenciales”.
Otros autores la incluyen en el “amplio campo de la frustración profesional”, y si bien tiene aspectos comunes con el burn out, el estrés profesional, la “fatiga de la compasión y otros trastornos de adaptación, se diferencia de ellas por la pérdida de identidad profesional y por su presentación colectiva.
La “enfermedad de Tomás en lo profesional es compatible con la normalidad emocionaly la normal adaptación a otros aspéctos de la vida diaria. No exige para desencadenarse circunstancias especialmente
Duras ni personalidades predispuestas.
Es indudable el sentido\sentimiento de crisis que experimenta un cierto sector de profesionales de la salud de nuestro medio como resultado de una serie de elementos multifactoriales. Por lo tanto,la terapéutica de este síndrome debiera basarse en la intervención sobre los distintos factores causales que actúan simultáneamente o consecutivamente con diferente intensidad en cada profesional y en el conjunto. Preferible etiológicamente y no solo sintomáticamente. El planteo terapéutico de modificar los factores predisponentes y desencadenantes es posible si asumimos el compromiso de utilizar los variados recursos de índole legislativa, económicos, educacionales, administrativos que la sociedad posee. Las organizaciones oficiales: Universidad, Gobierno, Asociaciones Profesionales podrían ocuparse de los factores predisponentes y los profesionales de los desencadenantes.
a)definición clara y explícita de los objetivos En lo referente a los factores predisponentes: Educacionales a) cambios substanciales en la formación de pre y post grado. Introduciendo metodologías activas de aprendizaje que faciliten el hábito constante de estudio y la actualización de conocimientos. b) transformación de conocimientos de forma que la teoría sustente la acción y esta genere un cuerpo de doctrina básico para resolver problemas de salud; c) aumento de énfasis en el diagnóstico, tratamiento y prevención a un costo razonable; d) fomento del trabajo en equipo, facilitando la tarea autónoma del profesional en base a objetivos comunes que se cumplen al sumar habilidades y conocimientos; e) incremento de los aspectos preventivos en la enseñanza clínica de modo que el médico “no solo aprenda a curar sino también a cuidar” evitando la pérdida de la salúd y sus consecuencias personales y socioeconómicas; f) transmisión de conocimientos de las ciencias sociales aplicadas a la salud para que el médico cuente “arsenal diagnóstico-terapéutico”con elementos que le permitan enfrentarse al conjunto de problemas de salud de la población con metodologías apropiadas; g) considerar que la enfermedad y el padecer afecta al individuo, a la familia, a la sociedad ( y también al propio médico).
En cuanto a los factores dependientes de la estructura del sistema de salud:
a)definición clara y esplícita de los objetivos en salud para las distintas jurisdicciones y establecer indicadores para evaluar su consecución que posibiliten la identificación de los profesionales con su cumplimiento y/o la crítica científica de su racionalidad; b)fomento de la participación de los profesionales en las decisiones que les afectan, transformando sus ideas sugerencias y quejas en accionesconcretas tendientes a mejorar el servicio prestado; c) tener en cuenta la satisfacción de los profesionales y no solo la de los pacientes como una medida de la eficiencia del sistema; d) establecer incentivos, tanto económicos como del orden moral, que apoyen las iniciativas de los profesionales dirigidas a optimizar la atención de la salud; e) transmitir a los médicos la necesidad de adecuar las acciones a los recursos y problemas de salud de la población, que sin descuidar al individuo, van más allá de él.
De los predisponentes del ambiente social: a) la amortización de criterios y acciones entre las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales citadas más arriba, los medios de comunicación y los propios médicos; b) transmitir una imagen de la Medicina adaptada a la realidad sin fomentar espectativasinfundadas que producen confusión o incertidumbre acerca de lo injusto del dolor, el sufrimiento y la muerte como si ello fuera debido al fracaso de la Medicina y del médico en cada caso en particular; c) promover el desarrollo y utilización de indicadores cualitativos ( de calidad de vida, de años libres de incapacidad) además de mejorar los cuantitativos. Difundirlos a la población con el objetivode educar hacia la salud y no de promoción de grupos o sectores; d) participar con racionalidad en las críticas al sistema de salud y a los profesionales en los casos y situaciones en los que el silencio puede ser vivido por la población como protección de errores, injustícias o ilícitos; e) acentuar los aspectos científicos y humanos del trabajo médico cotidiano para que se lo visualice al médico como una persona capacitada para curar y cuidar, y no un mero técnicoque desde la torre de marfil de la tecnificación decide sobre la vida y sentimientos de las personas.
Respecto a los factores desencadenantes de las espectativas científicas, es fundamental que el propio médico revalorice su trabajo diario viviendolo como un aporte significativo al alivio de los problemas de salud, evitándolos, curándolos o aminorando sus consecuencias. La ciencia no es solo “investigación de punta”, también es utilizar adecuadamente la entrevista, el exámen clínico y el correcto registro de ambos.”...ciencia y técnica, existen donde hay una mente despierta , no sólo donde hay metodología y recursos abundantes ” .
De los factores desencadenantes de las expectativas afectivas , hay que aceptar el cambio de rol y de la consideración social del médico que ya no es más “ el dios en bata blanca ”.(Toffler)
Sin embargo el médico conserva un amplio poder y autoridad que puede utilizar para potenciar los aspectos humanos y personales de su trabajo. Para ello, es necesario que mejore su capacidad de educador y comunicador”.
Hay quienes sostienen que la pérdida del “papel social”de los médicos es mas aparente que real, y que todavía conservan un poder y privilegios muy por encima de los otros universitarios. Otros dicen que si los médicos son capaces de ofrecer un excelente nivel de atención, adecuada a las necewsidades de la población y consumen recursosen forma justificada con la evidencia de los resultados, pueden aspirar a tener “un status social razonable”. Afirman esta postura diciendo”no basta pues, con añorar el pasado, hay que modificar positivamente el presente.”
En cuanto a los factoresdesencadenantes de las expectativas ideológicas, los médicos deben recuperar la esperanza, los ideales para lograrque la salud sea un bien justamente distribuido.
El médico no es, no puede ser un espectador pasivo del “juego de salud”. Muy por contrarioes un importante actor que participa siempre, aunque solo su trabajo diario.
Cuantos años de esfuerzo científico, de cotidiano sudor y lágrimas pueden ser destruídos por una noticia en un medio de comunicación o en una reunión de curas milagrosas!. El orgullo profesional no tiene porqué dolerse ante la evidencia de los hechos, simplemente hay que analizar la realidad y utilizar los mecanísmos adecuados para superar los inconvenientes. Lo fundamental no es convertirse en un espectador, en un observador pasivo y agobiado del acontecer en salud.
En cuanto a las expectativas afectivas, se debe intentar evitar la decepción, el desengaño, la frustración. Hay que buscar las terapéuticas, pero será dificil que el médico solo, aislado, las encuentre.
Es indispensable la búsqueda individual, pero será una quimera si no se hace, además en sociedad con otros.
Nadie duda que “La profesión médica se seguirá ejerciendo con artístas ásperas, duras y decepcionantes (de pacientes, compañeros y superiores)”, pero puede organizarse la práctica médica de tal forma que los estímulos y gratificaciones encontrados compensen la “agobiante rutina cotidiana.”
Bestard y Garcia del Muro sostienen que “individualizar la solución en la persona del médico e ignorar los recursos que puede ofrecer la organización del trabajo simbolizada por la empresa, es desconocer las técnicas de gestión de recursos humanos y materiales que han producido una optimización de los mismos y favorecer la aparición del síndrome de Thomás”.
El Estado debe estar presente y potenciar su papel como garante de la salud de “prestadores y prestatarios de los servicios de salud”, además debe sumarse al esfuerzo de los propios médicos y de sus instituciones representativas. Creer que la solución sólo puede venir desde el médico (ignorando que está inserto en una organización y que también a ella es menester “atenderla”), es minimizar y trivializar la situación.
Debe evitarse el aislamiento y la disgregación mediante la estimulación del “sentimiento de pertenencia”,trabajando en equipos o grupos, alentando la integración para un trabajo de excelencia que redundará en un mayor nivel de gratificación.
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