La enfermedad intersticial difusa (EID) abarca numerosas entidades que tienen la particularidad de manifestarse con disnea de esfuerzo, anormalidades difusas bilaterales y alteraciones funcionales con patrón restrictivo. Nos ocuparemos de la EID de etiología desconocida que cursa habitualmente con fibrosis.
Definiciones
La denominación de las distintas patologías es muy confusa, de manera que intentaremos aclarar la terminología empleada por los investigadores.
Neumonía intersticial usual (NIU): neumonía intersticial idiopática, fibrosis intersticial idiopática, alveolitis fibrosante criptogénica. Estos términos pueden considerarse como sinónimos identificatorios de una EID de etiología desconocida, cuya característica más importante es la variación histológica de un campo al otro, con alternancia de zonas de parénquima pulmonar normal, inflamación, fibrosis y paralización (heterogeneicidad en el tiempo). La NIU se observa en la edad media de la vida y los hombres son afectados 2 veces más que las mujeres; comienza en forma insidiosa y frecuentemente se detectan dedos en palillo de tambor y rales finos bibasales. La mayoría fallece dentro de los 5 años de efectuado el diagnóstico.
Neumonía intersticial descamativa de Liebow (NID): el aspecto que tipifica a las NID es la acumulación de macrófagos en los espacios alveolares, donde están distribuidos uniformemente. Para algunos autores representaría un estadio temprano de la NIU.
Predomina en el sexo masculino en la cuarta década de la vida. El pronóstico es bueno con respuesta a los corticoides.
Neumonía intersticial inespecífica (NII): el aspecto histológico de la NII varía de inflamación a fibrosis, que habitualmente es mínima. La característica es la uniformidad temporal de la histopatología, y todo el proceso refleja los cambios transcurriendo en un solo tiempo. El promedio de edad es de 49 años, con ligero predominio del sexo femenino. El pronóstico es bueno y depende de la extensión de la fibrosis1, 2. Existen formas secundarias a enfermedades colagenovasculares, virus, drogas, inhalación de partículas orgánicas y lenta resolución de patologías agudas.
Neumonía intersticial aguda (NIA): Hamman y Rich la describieron en 1944 llamándola fibrosis intersticial difusa aguda. Es una fibrosis activa por proliferación de fibroblastos y miofibroblastos con deposición mínima de colágeno. El aspecto es parecido al de los focos de fibroblastos de la NIU, excepto en que la disposición es difusa. No se observa predilección por uno o otro sexo y la edad media es de 49 años. El comienzo es agudo, evoluciona rápidamente a la insuficiencia respiratoria y la mortalidad es alta. No se obtienen resultados favorables con las terapéuticas ensayadas3, 4.
Neumonía intersticial linfocítica (NIL): es un trastorno linfoproliferativo caracterizado por infiltración difusa de linfocitos pequeños y células plasmáticas. El pronóstico en las NIL idiopáticas es incierto, con escasa respuesta a los esteroides5. Se asocia a enfermedades colagenovasculares, hepatitis crónica, tuberculosis, Pneumocystis carinii, y frecuentemente al SIDA.
Neumonía de células gigantes: se trata de una EID relacionada con infecciones virales y exposición a metales pesados. Infiltrados de células mononucleares y células multinucleadas gigantes constituyen el hallazgo histológico más destacado6.
Bronquiolitis: las bronquiolitis son enfermedades de las vías aéreas pequeñas que funcionalmente se manifiestan con un patrón ventilatorio obstructivo. Algunas bronquiolitis se asocian a patologías intersticiales y presentan componente restrictivo.
Bronquiolitis respiratoria con enfermedad intersticial (BREI): el sello histopatológico de la BREI es la acumulación de macrófagos en el interior de los espacios peribroncoalveolares, con exclusión de los espacios aéreos distales. Probablemente es una NID en un estadio evolutivo diferente. La edad media es de 36 años, con ligero predominio del sexo masculino. El pronóstico es bueno7.
Bronquiolitis obliterante (BO): La BO es un trastorno poco frecuente que se manifiesta por estenosis de las vías aéreas pequeñas, las cuales no contienen tapones mucosos en su interior. La forma idiopática es muy rara y su pronóstico es malo. Se asocia a enfermedades colagenovasculares, trasplantes, drogas, virus y gases tóxicos8.
Bronquiolitis obliterante con neumonía organizada (BOOP): es una entidad caracterizada por tejido de granulación en los bronquiolos respiratorios y conductos alveolares, con propagación hacia los alvéolos. El pronóstico de las BOOP de etiología desconocida es favorable, aunque se han descrito casos fatales8.
Metodología diagnóstica
El cuadro clínico, radiológico y espirométrico establece el diagnóstico presuntivo de las EID que estamos considerando: disnea de esfuerzo e infiltrados difusos bilaterales, en ausencia de infecciones, neoplasias, colagenopatías vasculitis y alteraciones hemodinámicas.
Los pasos que se han de seguir en el estudio de las EID son los siguientes:
Tests de función pulmonar. Se efectúa espirometría, determinación de volúmenes pulmonares por pletismografía, capacidad de difusión del monóxido de carbono (CDCO) (corrección de hemoglobina), ventilación máxima, gases en sangre en reposo y en ejercicio.
La reducción de los volúmenes pulmonares, el aumento del retroceso elástico, la disminución de la CDCO y la hipoxemia en reposo son las anomalías detectadas habitualmente. La disminución de la CVF (ausente el componente obstructivo) y de la CDCO, son los parámetros que reflejan mejor la extensión de la fibrosis9.
Tomografía axial computada de alta resolución. La TAC de alta resolución aplicada a las EID detecta las manifestaciones tempranas de la inflamación y fibrosis fina (imagen en vidrio esmerilado) permite seguir la evolución al indicarla seriadamente y facilita la elección del sitio adecuado para la toma del material histológico10. Una TAC de alta resolución normal no excluye alteraciones fisiológicas microscópicas mínimas. Actualmente podemos afirmar que no sustituye a la biopsia pulmonar.
Lavado bronquioloalveolar (BAL). Es empleado para conseguir muestras del medio pulmonar durante la inflamación y la fibrosis. La utilidad de este método para el estudio de los mecanismos patogénicos de las EID es muy grande. Es conveniente efectuarlo en varios segmentos pulmonares ya que se hacomprobado falta de uniformidad celular11. El valor de este método para determinar actividad, evolución y respuesta al tratamiento es cuestionado en las EID de etiología desconocida. Es necesario realizar nuevas experiencias para establecer los beneficios de investigaciones recientes con elementos dosados en el BAL: marcadores de procolágeno I y III12, elastasas neutrofílicas13, marcadores moleculares de la proteína anticoagulante14, prostaglandinas15.
Biopsia transbronquial (BTB). El rédito diagnóstico de la BTB depende del hallazgo de alvéolos y por lo tanto, es necesario constatar su presencia antes de considerar a la biopsia como no diagnóstica.
Las muestras obtenidas son cercanas al bronquio, de dimensión pequeña, y están traccionadas. Una muestra con tejido normal no excluye patología. La información que brinda la BTB es incierta.
Biopsia de pulmón por toracotomía. Es aconsejable biopsiar una zona seleccionada previamente por TAC de alta resolución. Los especímenes se extraen del pulmón normal adyacente y alejado de los sitios patológicos, y también de tejidos anormales. El examen histopatológico permite identificar la EID, determinar la actividad de la fibrosis y planificar el trasplante pulmonar en el paciente adecuado.
Biopsia de pulmón por videotoracoscopia (BPT). Comparada con la BPT, los resultados demuestran que es posible una mejor visualización del pulmón entero, una recuperación más rápida y una reducción de los días de internación. El rédito diagnóstico es equivalente16.
Tratamiento
Las posibilidades terapéuticas para las EID de etiología desconocidas son limitadas y las respuestas desalentadoras.
Los corticoides en dosis altas mejoran la calidad de vida y estabilizar la función pulmonar solamente en el 10 % de las fibrosis. La mejoría se prolongará durante 2 ó 3 semanas.
Los inmunosupresores (ciclofosfamida, metotrexato, azatioprina y clorambucil) se asocian a los corticoides en el tratamiento de las EID. Los resultados son similares. Los pulsos de ciclofosfamida por vía endovenosa benefician a un porcentaje pequeño de pacientes17.
La colchicina es utilizada por sus propiedades antiinflamatorias y antifibróticas. No se observó mejoría objetiva o interrupción de la progresión de la enfermedad administrada como única droga o junto a los esteroides18.
La D penicilamina puede inhibir la acumulación de colágeno mediante la interrupción de su síntesis. Utilizada en combinación con prednisona y con colchicina, los resultados obtenidos fueron desalentadores19.
La perfenidona es una molécula de piridona inhibitoria del factor de crecimiento transformador beta, que estimula la síntesis de colágeno. Es imprescindible un número grande de experiencias para evaluar su eficacia20.
La ciclosporina es un péptido con capacidad selectiva para inhibir la activación de las células T. Se describen casos de fibrosis incipientes en los cuales su administración consiguió mejorías clínicas y radiográficas21.
El trasplante pulmonar suele ser unilateral y su desventaja reside en la persistencia de la patología en el pulmón no trasplantado. Es una alternativa terapéutica en la EID de etiología desconocida.
Los estadios tempranos de la EID posiblemente sean reversibles; las terapéuticas futuras deben dirigir sus esfuerzos para controlar los factores que la inician22, 23.
Anatomía patológica
Daño alveolar difuso
José Luis Valenti
El daño alveolar difuso (DAD) es una reacción aguda exudativa intersticial pulmonar que resulta de diferentes etiologías. A veces puede ser multifactorial. Representa la contrapartida patológica del síndrome de dificultad respiratoria del adulto (SDRA).
Hay un comienzo abrupto con disnea intensa, fiebre y tos. Radiográficamente las lesiones son bilaterales y difusas.
Las imágenes histológicas muestran una fase temprana exudativa y una fase tardía de organización. Cuando progresa a la organización, se observan opacidades radiográficas nodulares o confluentes.
En la fase temprana hay edema proteico en el espacio alveolar, con membranas hialinas. Esta reacción exudativa no se ve en la neumonía intersticial descamativa ni en la fibrosis intersticial usual.
Acompañando al exudado se produce tumefacción e hiperplasia de neumonocitos tipo II, con agrandamiento nuclear e hipercromatismo, que les confieren cierto aspecto atípico. El grado de hiperplasia es mayor que en la NIU, y en el estadio fibrótico puede ayudar a distinguirlas.
Los tabiques alveolares tienen edema con un número escaso de linfocitos, plasmocitos y neutrófilos.
El edema es prominente en los tabiques alveolares, alrededor de los bronquíolos y alrededor de los vasos.
Las lesiones del DAD son generalizadas, mientras que las de la NIU son multifocales.
En la luz alveolar puede haber hemorragias focales y algunos trombos dentro de los capilares pulmonares, arteriolas y arterias.
En las lesiones de una o varias semanas de duración puede observarse una fase de organización seguida de una resolución completa o bien puede progresar a una fibrosis intersticial.
Algunas biopsias pueden revelar alteraciones mixtas: zonas exudativas y áreas de fibrosis. La fibrosis proviene de la organización del exudado proteináceo con invasión por colágeno, o bien hay aumento del colágeno de los tabiques alveolares. También puede ocurrir fibrosis por colapso de la luz alveolar por pérdida del surfactante, que produce aposición directa de los septos inflamados (induración por colapso).
La fibrosis intersticial puede progresar rápidamente o avanzar en forma lenta durante meses. La fibrosis rápida ha sido llamada neumonía intersticial aguda (NIA) y es análoga al síndrome de Hamann-Rich.
En el DAD, comúnmente están afectadas las vías aéreas distales, por organización de exudados en la luz de los bronquíolos terminales (bronquiolitis obliterante).
Cuando la fibrosis se ha establecido los tabiques alveolares están engrosados, fibrosos densos, no se pueden diferenciar de otras causas de fibrosis intersticial pulmonar. La hiperplasia residual y las atipías de los neumonocitos tipo II son un indicio de un DAD preexistente.
A diferencia de la NIU, que evoluciona en forma progresiva y crónica los enfermos con DAD sucumben o mejoran en un corto período.
La etiología del DAD a veces es conocida, como cuando sigue a un bypass cardiopulmonar, a la radioterapia o a drogas, como la-amiodarona o las utilizadas en quimioterapia. Sin embargo, en muchas oportunicades la causa es desconocida.
En la patogenia se correlacionan el daño por las enzimas leucocitarias, la inactivación de los mecanismos de reparación (a1-antitripsina), la depleción del surfactante y la activación de factores de la coagulación con fibrinólisis, resultando en daño de los capilares y de los neumonocitos tipo l. La lesión de la membrana basal y la del endotelio son las responsables del exudado rico en proteínas de las membranas hialinas y del edema que caracterizan el patrón del DAD. Recientemente se ha estudiado el papel del factor necrótico tumoral, las interleucinas y las citocinas. Estos procesos pueden ser reversibles, pero también pueden ser mortales por el impedimento del intercambio gaseoso y por la fibrosis.
Pueden agregarse infecciones bacterianas que alteren el curso.
En los pacientes inmunocomprometidos, nuevos organismos como el citomegalovirus y el Pneumocistis carinii pueden producir daño alveolar agudo.
Neumonía intersticial descamativa
Anatomía patológica
La neumonía intersticial descamataiva (NID) es para algunos autores la fase inicial de la NIU mientras que otros la consideran una entidad patológica separada. Tiene mejor pronóstico que la segunda y mejor respuesta a la terapéutica esteroida. Puede haber recidivas tardías, y algunos pacientes pueden terminar con un pulmón “en panal de abejas”.Una elevada proporción de pacientes con NID tienen en el suero factor reumatoideo elevado o anticuerpos antinucleares, como sucede a veces en la NIU.
Los pacientes con NIU son en general unos 10 años más jóvenes que los afectados por NIU.
En las radiografías, la lesión toma las bases pulmonares y confieren un aspecto en vidrio esmerilado. No hay retracción del pulmón ni sobreelevación del diafragma. Las imágenes radiológicas pueden ser parecidas a las de la NIU, pero el impedimento funcional es menor.
Microscópicamente se observa relleno de la luz alveolar por macrófagos con citoplasma eosinófilo y un pequeño número de neumonocitos tipo II. El citoplasma de los macrófagos se tiñe con PAS y puede contener gránulos de pigmentos con ferritina que se tiñe con azul de Prusia.
Hay hiperplasia de los neumonocitos tipo II, que puede ser prominente a lo largo de la membrana alveolar. Los linfocitos y plasmocitos infiltran la pared alveolar. Pueden observarse acúmulos linfoides reactivos alrededor de los bronquiolos terminales.
La alteración patológica es difusa y uniforme en la muestra biópsica, pero se pueden hallar áreas focales de fibrosis intersticial. El resultado es un patrón menos homogéneo, que revela una tendencia a la progresión y que demostraría una relación entre la NID y la NIU.
La microscopia electrónica muestra que la mayoría de las células intraalveolares son macrófagos. La membrana alveolar presenta un leve aumento del colágeno y un aumento de linfocitos y macrófagos.
Se produce hiperplasia de neumonocitos tipo II, reconocibles por los cuerpos laminares.
Es importante recordar que la NID puede ser un patrón de reacción no específico a causas variadas. Puede haber zonas de NID en el mismo pulmón y otras zonas con otras patologías: alveolitis alérgica extrínseca, granuloma eosinófilo, neumoconiosis, asbastosis y otras.
Una lesión parecida a la NID es la bronquiolitis respiratoria de los fumadores de cigarrillos. En ésta se observa una inflamación de los bronquíolos terminales y conductos alveolares, con inflamación intersticial y fibrosis alrededor de las vías aéreas afectadas. La luz está llena de macrófagos similares a los de la NID. Sin embargo, estos macrófagos contienen gránulos característicos, pardos o negros de forma geométrica. Son productos de la combustión de los cigarrillos y contienen silicatos de aluminio. En los fumadores también puede haber fibrosis intersticial.
Los pacientes con exposición industrial a polvillo con metales pesados desarrollan una enfermedad pulmonar intersticial difusa caracterizada por macrófagos intraalveolares como en la NID, pero mezclados con células gigantes multinucleadas (neumonía intersticial de células gigantes).
Finalmente hay un aumento de cuadros tipo NIU, NID bronquiolitis obliterante y neumonía intersticial linfoide en los pacientes con SIDA.
Tomografía axial computada de alta resolución en la enfermedad intersticial difusa
Roberto Luis Staffieri
Introducción
Desde el advenimiento de la tomografía computada de alta resolución (TCAR), en la década del 80, este procedimiento se ha convertido en un recurso importante en el diagnóstico de la EID. Su capacidad de análisis anatómico axial, sin superposiciones y su alta resolución de contraste y espacial, permiten la visualización de estructuras de hasta 3 mm. También brinda la posibilidad de reconocer alteraciones ubicadas en los diferentes compartimientos del espacio intersticial, sea éste el intersticio peribroncovascular axial central (parahiliar) o periférico (centrilobular), el espacio intersticial periférico subpleural o interlobular o el espacio intersticial intralobular, obteniéndose así patrones de distribución predominantes de las diferentes enfermedades, lo cual permite limitar el espectro de diagnósticos diferenciales entre las diferentes patologías. Este capítulo estará destinado a la revisión de los principales signos y patrones radiológicos observados en TCAR, y la distribución de las diferentes enfermedades dentro del pulmón, sin que ello implique desconocer la enorme utilidad que tiene la radiología convencional en el enfoque diagnóstico de las diversas intersticiopatías.
Hallazgos tomográficos en la EID
Estos pueden ser clasificados en cuatro categorías:
• Opacidades lineales y reticulares. • Nódulos y opacidades nodulares. • Aumento de la densidad pulmonar. • Disminución de la densidad pulmonar (lesiones quísticas, enfisema, anomalías de las vías aéreas).
Opacidades lineales y reticulares. El engrosamiento de la red intersticial en cualquiera de los compartimientos intersticiales mencionados puede estar originado por líquido (edema), tejido fibroso o infiltración por células u otros materiales. Estas alteraciones son las causantes de la aparición de líneas y retículo que se observa en TCAR: signo de la interfase, engrosamiento intersticial peribroncovascular, engrosamiento septal interlobular, bandas parenquimatosas, engrosamiento intersticial subpleural, engrosamiento intersticial intralobular, panal de abejas, líneas subpleurales y anomalías centrilobulares.
Signo de la interfase. Se lo observa como una interfase irregular entre el pulmón aireado y los bronquios, vasos y superficie pleural, en lugar de una interfase neta, regular. Fue visualizado en el 89 % de pacientes con EIP y en el 94 al 98 % de los portadores de fibrosis pulmonar. Generalmente representa engrosamiento del intersticio interlobular o intralobular.
Engrosamiento peribroncovascular: Se debe al engrosamiento del intersticio que acompaña a los vasos y bronquios centrales (parahiliares). Es percibido como un aumento en el grosor de la pared bronquial y del diámetro de la arteria pulmonar. Este engrosamiento puede ser liso, nodular o irregular. Se observa con mayor frecuencia en casos de linfangitis carcinomatosa, edema pulmonar, sarcoidosis, fibrosis pulmonar y, más raramente, en silicosis y neumonitis por hipersensibilidad crónica (NH).
Engrosamiento septal interlobular. Se manifiesta como líneas de 1 a 2 cm de longitud que delimitan parcial o completamente el lóbulo secundario. Puede verse una opacidad central redondeada o en forma ramificada correspondiente a las estructuras centrolobulares, vaso visible del lóbulo secundario. Representan el equivalente en la radiología convencional del patrón reticular grande. También suele ser liso, nodular o irregular, y se lo observa con más frecuencia en la linfangitis carcinomatosa, el edema pulmonar, la silicosis, la asbestosis, y la NH crónica.
Bandas parenquimatosas. Se las denominan también líneas largas. Se trata de opacidades lineales y reticulares de 2 a 5 cm de longitud, periféricas, que no se afinan y en general con contacto pleural. Se las encuentra de manera característica en la asbestosis y también en la sarcoidosis, silicosis y tuberculosis (cicatriz).
Engrosamiento intersticial subpleural. Se asocia habitualmente a engrosamiento interlobular ambos constituyentes del sistema intersticial periférico. Es más fácilmente reconocido contra la cisura mayor, ya que en esta región anatómica existen dos capas de tejido subpleural adyacentes. Plantea los mismos diagnósticos diferenciales que el engrosamiento septal.
Engrosamiento intersticial intralobular. Provoca un patrón reticular fino, pequeño. Se asocia a visualización de bronquiolos intralobulares (bronquioloectasias de tracción). Es más frecuente en la fibrosis pulmonar, asbestosis, NH crónica, proteinosis alveolar y también en la linfangitis, sarcoidosis, edema y silicosis.
Panal de abejas. Es la consecuencia de fibrosis alveolar e intersticial extensas con distorsión parenquimatosa y bronquiectasis de tracción. Se ve como pequeños espacios aéreos quísticos de aproximadamente 1 cm, con paredes definibles que comparten entre sí y conformando varias capas. Predominan en las regiones periféricas, subpleurales y basales. Equivale al patrón reticular intermedio y es común en la fibrosis pulmonar, asbestosis, y NH crónica, e infrecuente en la silicosis, sarcoidosis e histiocitosis X.
Líneas subpleurales. Son opacidades lineales curvilíneas, de escasos milímetros de grosor, ubicadas a menos de 1 cm de la superficie pleural y paralelas a ésta. Se las observa principalmente en la asbestosis.
Anomalías centrolobulares. Reflejan el engrosamiento intersticial centrolobular o alteraciones bronquiales, tales como dilatación bronquiolar y el signo del “árbol en brote”. Se traducen como prominencia de los vasos centrolobulares, anomalías en el calibre y grosor de la pared bronquial y engrosamiento del intersticio del core lobular. Cuando están afectadas las vías aéreas, pueden existir verdaderos tapones mucosos de pus o exudados en la luz bronquial que dan el aspecto de estructuras ramificadas rellenas de líquido. Estas alteraciones suelen verse en la fibrosis pulmonar, asbestosis, linfangitis, edema, extensión endobronquial de tuberculosis, fibrosis quística, bronquiectasias, bronconeumonías y enfermedades de la pequeña vía aérea.
Nódulos y opacidades nodulares. Son nódulos menores de 1 cm, intersticiales o del espacio aéreo. Los agruparemos de la siguiente manera: randomizados (miliares), perilinfáticos y centrilobulares.
Randomizados. Están compuestos por nódulos pequeños en relación con vasos pequeños, septos interlobulares y superficies pleurales, de manera difusa, homogénea, sin que pueda determinarse una relación predominante sobre ninguno de eIlos. Se observan más frecuentemente en la tuberculosis miliar, las infecciones fúngicas, metástasis hematógenas, y silicosis, e infrecuentemente, en etapas tempranas de la histiocitosis X.
Perilinfáticos. En este patrón, los nódulos se distribuyen a lo largo de los linfáticos pulmonares, son visibles a nivel del intersticio peribroncovascular parahiliar y centrolobular y en los septos interlobulares y el intersticio subpleural. Suelen presentar este patrón la sarcoidosis, silicosis, linfangitis y menos frecuentemente la amiloidosis y la neumonía intersticial linfocítica (NIL) y en pacientes con SIDA.
Centrilobulares. Estos nódulos se pueden presentar como densos y homogéneos, o como pequeñas opacidades nodulares en vidrio esmerilado, cuyo tamaño oscila entre algunos milímetros y 1 cm de diámetro, únicos o en forma de rosetas. Se encuentran relacionados al core lobular y en la periferia del pulmón se los visualiza a unos 5 a 10 mm de la superficie pleural. Pueden verse en una variedad de enfermedades que comprometen los bronquíolos y arterias centrolobulares y su intersticio vecino. Cuando están relacionados con enfermedad de la vía aérea periférica, se asocian a dilataciones bronquiolares y presentan el signo del árbol en brote. Las patologías más frecuentes con este patrón son la extensión endobronquiaI de tuberculosis, bronconeumonía, panbronquiolitis, NH, bronquiolitis obliterante con neumonía organizada, asbestosis, edema, vasculitis, talcosis y el carcinoma bronquioloalveolar, e infrecuentemente, la bronquiolitis obliterante. La clave diagnóstica es buscar nódulos subpleurales, y si éstos son visibles, se trata de un patrón randomizado o perilinfático, descartándose el patrón centrolobular.
Aumento de la densidad pulmonar. Consideraremos aquí dos patrones radiológicos: la opacidad en vidrio esmerilado y la consolidación pulmonar.
Vidrio esmerilado. Se caracteriza por una densidad tenue, que no produce borramiento de los vasos subyacentes, y representa una alteración mínima del espacio aéreo engrosamiento intersticial o ambos. Desde el punto de vista técnico, puede explicarse como resultado de volumen parcial de anomalías morfológicas por debajo de la resolución tomográfica, reflejando mínimo engrosamiento del intersticio septal alveolar y relleno parcial de los espacios alveolares. Habitualmente se presenta con una distribución en parches, pero puede verse en forma difusa, lobular, panlobular o como nódulos centrolobulares.
Este hallazgo es significativo, ya que la mayoría de las veces, aunque no siempre, está relacionado con un proceso activo, potencialmente tratable. Esta situación permite también orientar al cirujano para la elección del mejor sitio de biopsia pulmonar. Si es observado junto con signos de fibrosis, más probablemente representa los hallazgos de ésta. Las entidades más frecuentemente asociadas a este patrón son la NIU, la NID, la NIL, la bronquiolitis obliterante con neumonía organizada, sarcoidosis, NH, proteinosis alveolar, neumonía intersticial aguda, infecciones por Pneumocystis carinii, citomegalovirus, neumonía eosinofílica, bronquiolitis respiratoria, edema pulmonar, hemorragia pulmonar.
Consolidación pulmonar. Es un aumento de la densidad pulmonar con borramiento de los vasos pulmonares subyacentes Puede asociarse con signo de broncograma aéreo. Por definición la consolidación es el reemplazo del aire alveolar por líquidos, células, tejidos u otros materiales. Los diagnósticos diferenciales se superponen con los vidrio esmerilado. No nos referiremos a la disminución de la densidad pulmonar.
Distribución de anomalias dentro del pulmón
Un punto importante por considerar es la distribución anatómica de las enfermedades dentro del parénquima pulmonar. Debido a su naturaleza axial, esto se demuestra por TCAR, pueden determinarse alteraciones que afectan predominantemente al pulmón central o al periférico, pulmón superior o al inferior, al pulmón anterior o al posterior, y en forma unilateral o bilateral.
1. Las enfermedades más comunes con distribución central, parahiliar, broncocéntrica o broncovascular son la sarcoidosis, linfangitis, silicosis y enfermedades de las vías aéreas grandes, como bronquiectasias, fibrosis quística, y aspergilosis broncopulmonar alérgica. Una distribución periférica es vista en la neumonía eosinofílica, asbestosis, fibrosis pulmonar idiopática, esclerodermia y pulmón reumatoideo; menos frecuentemente en la bronquitis obliterante con neumonía organizada y en la neumonía intersticial descamativa y raramente en la amiloidosis.
2. Una distribución predominante superior se comprueba observada en la sarcoidosis, histiocitosis X, silicosis, neumoconiosis y enfisema centrolobular. La distribución idiopática basal es más típica de la linfangitis, metástasis, fibrosis pulmonar colagenopatías y asbestosis.
3. Un predominio posterior se encuentra en la esclerodermia, sarcoidosis, silicosis, NH, fibrosis pulmonar idiopática u otras causas de neumonías intersticiales usuales, asbestosis, linfangitis y edema pulmonar.
4. Una distribución bilateral es más típica de linfangitis. Una asimetría o predominancia unilateral se observa a menudo en la sarcoidosis.
Conclusión
Por su mejor resolución de contraste espacial y su naturaleza axial sin superposición de estructuras, la TCAR es el procedimiento ideal para el diagnóstico, evaluación en la extensión, distribución y seguimiento de la EID. Si bien muchas de las enfermedades requerirán diagnóstico por biopsia, la TCAR permite limitar el espectro de diagnósticos diferenciales. En casos seleccionados y relacionados con los hallazgos clínicos, ciertas características de las imágenes sugieren algunos diagnósticos con alta probabilidad como en el caso de las neumonías por hipersensibilidad, sarcoidosis, histiocitosis X, linfangimiomatosis, bronquiectasias, enfisema y fibrosis (panal de abejas).
Bibliografía
1. Katzenstein AL, Fiorelli RF. Nonspecific intersticial pneumonia/fibrosis. Histologic features and clinical significance. Am. J. Surg. Pathol. 18 (2): 136-47, 1994
2. Nagai S, Kitaichi M, Itoh H, Nishimura K, Izumi T, Colby TV. Idiopathic nonspecific intersticial pneumonia/fibrosis: comparison with idiopathic pulmonary fibrosis and BOOP. Eur. Resp. J. 12 (5):1010-19, 1998.
3. Katzenstein AL, Myers JL, Prophet WD, Corley LS 3rd, Shin MS. Bronchiolitis obliterans and usual interstitial pneumonia. A comparative clinicopathologic study. Am. J. Surg. Pathol. 10(6):373-81, 1986.
4. Olsen J: Mayo Clin. Proc. 65: 1538, 1990.
5. Schneider RL. Lymphocytic intersticial pneumonia and nonspecific interstitial pneumonia. Clin. Chest Med. 17 (4):763-6,1996.
6. Ohori N: Am. J. Surg. Pathol. 13: 581, 1989.
7. You Sem S: Mayo Clin. Proc. 64: 1373, 1989.
8. Costabel B: Thorax 50 (Suppl. 1): 559, 1995.
9. Xaubet A, Agustí C, Luburich P, Roca J, Montón C, Ayuso MC Barberá JA, Rodríguez-Roisin R. Pulmonary function tests and CT Scan in the management of idiopathic pulmonary fibrosis. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 157:1524-27, 1998.
10. Remy-Jardim M: Radiology 189: 693, 1993.
11. Agusti C, Xaubet A, Luburich P, Ayuso MC, Roca J, Rodríguez-Roisin R. Computed tomography-guided bronchoalveolar lavage in idiopathic pulmonary fibrosis. Thorax 51: 841-45, 1996.
12. Lammi L, Ryhäbeb L, Lakari E, Risteli J, Pääkkö P, Kahlos K, Lähde S, Kinnula V. Type III and type I procollagen markers in fibrosing alveolitis. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 159:818-23, 1999.
13. Yamanouchi P: Am. J. Respir. Crit. C. Med. 11: 120, 1999.
14. Kobayashi H, Gabazza EC, Taguchi O, Hideo W, Takeya H, Nishioka J, Yasui H, Kobayashi T, Hataji O, Suzuki K, Adachi Y. Protein C anticoagulant system in patients with intestitial lung disease. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 157: 1850-54,1998.
15. Montuschi P, Ciabat Toni G, Paredi P, Pantelidis P, du Bois RM, Kharitonov SA, Barnes PJ. 8-Isoprostane as a biomarker of oxidative stress in interstitial lung disease. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 158: 1524-27, 1998.
16. Rosini M: Eur. Respir. J. 11: 99, 1998.
17. Kolb M: Eur. Respir. J. 12: 1409, 1998.
18. Douglas WW, Ryu JH, Swensen SJ, Offord KP, Schroeder DR, Caron GM, DeRemee RA and Members of the Lung Study Group. Colchicine versus prednisone in the treatment of idiopathic pulmonary fibrosis. A ramdomized prospective study. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 158: 220-5,1998.
19. Selman M, Carrillo G, Salas J, Padilla RP, Pérez-Chavira R, Sansores R, Chapela R. Colchicine, D-penicillamine, and prednisone in the treatment of idiopathic pulmonary fibrosis: a controlled clinical trial. Chest 114: 507-12, 1998.
20. Raghu G, Johnson C, Lockhart D, Mageto Y. Treatment of idiopathic pulmonary fibrosis with a new antifibrotic agent, pirfenidone. Results of a prospective, open-label phase II study. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 159: 1061-69, 1999.
21. Lok S, Smith E, Doran HM, Sawyer R, Yonan N, Egan JJ. Idiopathic pulmonary fibrosis and cyclosporine: a lesson from single-lung transplantation. Chest 1478-81, 1998.
22. Hunninghake GW, Kalica AR. Approaches to the treatment of pulmonary fibrosis. Am. J. Respir. Crit. Care Med. 151: 915-18, 1995.
23. Phan SH. New strategies for treatment of pulmonary fibrosis. Thorax 50: 415-21, 1995.
24. Katzenstein AL, Liebow AA: Difuse alveolar damage. The role of oxygen, shock and related factors. Am. J. Pathol. 58: 210-228, 1976.
25. Hasleton PS: Adult respiratory distress syndrome. A review.: Histopathology 7: 307-332, 1983.
26. Luterman A: The role of the fivbrogenic degradation products in the pathogenesis of the respirastoy distress syndrome. Surgery 82: 703-709, 1977.
27. Katzenstein AL: Acute Intertitial Pneumonia. Am. J. Surg. Path. 10: 256-257, 1986.
28. Kollef MH: The acute respiratory distress syndrome. N. Eng. J. Med. 151: 293-301, 1995.
29. Cristal RG: Alveolitis: The key to interstitial lung disordes. Thorax 37: 1-10, 1982.
30. Patchefsky AS: Difuse Alveolar Damage En Stemberg SS. ed: Diagnostic Surgical Pathology. Sternberg SS. Raven Press 992, 1994.
31. Hasleton PS.: Adult respiratory distress syndrome. In Spencer’s Pathology of the Lung. Mc Graw-Hill 395. 1996.32. Katzenstein AL: Acute lung injury patters. Difuse alveolar damage acute interstitial pneumonia, bronchiolitis obliterans-organizing pneumonia. Surgical Pathology of non Neoplastic Lung Disease. WB Saunders Company. 9, 1990.
33. Liebow AA: Desquamative interstitial pneumonitis. Am. J. Med. 39: 369-404, 1965.
34. Patchefsky AS: Desquamative intertitial pneumonia. Relationship to intertitial fibrosis. Thorax 28: 680-691, 1973.
35. Patchefsky AS: Desquamative intertitial pneumonuitis. Arch. Int. Med. 132: 222-225, 1973.
36. Corrin B: Electron microscopic studies of desquamative interastitial pneumonia associated with asbestos. Thorax 27: 324-331, 1972.
37. Herbert A: Desquamative interstitial pneumonia in an aluminum welder. Hum Pathol 13: 694-699, 1982.
38. Niewochner DL: Pathologic changes in the paripheral airways of young cigarrette smokers. N. Eng. J. Med. 291: 755-758, 1974.
39. Patchefsky AS: Desquamative interstitial pneumonia. Diagnostic Surgical Pathology. Sternberg SS. Raven Press 987, 1994.
40. Webb RW, Muller NL, Novdich D: High CT. Resolution of the lung. 2da. edición. Lippincott-Raven, 1996.
41. Naidich DP, Muller NL, Webb WR, Zerhouni EA, Siegelman SS, Krinsky GA: Computed tomography and M.R.I of the thorax. 3ra. edición. Lippincott-Raven, 1999.
42. Plenary session: Imaging Symposium. Chest Radiology Update: 1996. Radiographics 17: 1015, 1997.
43. McAdams HP, Rosado de -Christenson ML, Wehunt WD, Fishback NF. The alphabet soup revisited: the chronic interstitial pneumonias in the 1990s. Radiographics 16:109-33, 1996.
44. The predictive value of appearences on thin-section computed tomography in fibrosing alveolitis. Am. Rev. Resp. Dis. 148: 1076-1082, 1993.
45. Vedal S, Welsh EV, Miller RR, Muller NL. Desquamative interstitial pneumonia. Computed tomographic findings before and after treatment with corticosteroids. Chest 93: 215-17, 1988.
46. Primack SL, Hartman TE, Hansell DM, Muller. End-stage lung disease:CT finding in 61 patients. Radiology 189:681-86,1993.
47. Chronic interstitial lung disease of unknown cause: a new classification based on pathogenesis. AJR 156: 225-233, 1991.
48. Bronchiolitis obliterans organizing pneumonia C. T. features in 14 patients AJR 154: 983-987, 1990.
49. Nishimura K, Itoh H, Kitaichi M, Nagai S, Izumi T. Pulmonary sarcoidosis: correlation of CT and histopathologic findings. Radiology 189:105-9,1993 (published erratum appears in Radiology 190 (3):907,1994)
50. Pilate I, Marcelis S, Timmerman H, Beeckman P, Osteaux MJ. Pulmonary asbestosis:CT study of subpleural curvilinear shadow. Radiology 164: 584ª, 1987.
51. Munk PL, Muller NL, Miller RR, Ostrow DN. Pulmonary lymphangitic carcinomatosis:CT and pathologic findings. Radiology 166:705-9, 1988
52. Chronic lung disease: specific diagnosis using C. T. AJR 152: 1183-1188, 1989.
53. Godwin JD, Muller NL, Takasugi JE. Pulmonary alveolar proteinosis: CT findings. Radiology 169: 609-13,1988.
Carlos R. Salvarezza, José L. Valenti y Roberto L. Staffieri
|